CUSTODIA

México, 1823 - 43
Plata en su color y sobredorada, troquelada y cincelada
98.5 x 35 Ø cm.
Colección Arocena
Inventario: 0327 – EAO370

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El ostensorio o custodia es el recipiente en orfebrería y vidrio destinado a la exposición del Santísimo Sacramento en la liturgia católica. Esta magnífica pieza realizada en plata de la colección Arocena tiene casi un metro de altura y cuenta con la marca del ensayador mayor de la Ciudad de México, Cayetano Buitrón, activo entre 1823 y 1843, lo que nos permite situarla históricamente. Su decoración es en estilo clasicista, introducido a partir de la inauguración de la Academia de San Carlos en 1785.

Con la expansión hispana hacia América en el siglo XVI comenzó la extracción de plata del continente y su exportación a la metrópoli peninsular. A partir de entonces, el metal precioso tuvo un papel preponderante en la conformación de la economía y la sociedad, siendo la plata novohispana la que reportó los mayores ingresos fiscales a la Corona alcanzando más del 75% de las exportaciones a finales del XVIII, esto a partir de un ciclo expansivo de la minería entre 1770 y 1810 (VON MENTZ, 2010). La expansión coincidió con un crecimiento de la colonización en la frontera del norte y el auge de las minas La Valenciana en Guanajuato y La Vizcaína del Conde Regla en Real del Monte, Hidalgo.

 

El monopolio de la riqueza minera produjo un desarrollo económico desequilibrado para la población novohispana en general. Un profundo abismo prevaleció entre las fastuosas obras y la vida cotidiana. Los fondos fueron destinados a cubrir gastos fuera del virreinato y a pagar las guerras contra Inglaterra (1796-1802 y 1805-1807) y Francia (1804-1814). Era inminente una fractura a todos los niveles: político, social y económico. Pronto, un alzamiento en el Bajío detonaría la transformación del reino hacia un naciente Estado-nación. Aún en este contexto tan cambiante, la platería religiosa era requerida para contribuir a la fastuosidad de las ceremonias eclesiásticas como lo había sido desde hacía casi 300 años.

  

La custodia u ostensorio en plata que se conserva en la colección Arocena es un recipiente en orfebrería y vidrio destinado a la exposición del Santísimo Sacramento (la hostia consagrada) para la liturgia católica colocado a su vez sobre un manifestador o trono para su exposición. Su tipología, junto a la de otros objetos como cálices y copones, atriles, candeleros, navetas, incensarios y un largo etcétera, conformó el ajuar de algún templo católico de su época.

 

Sobre los materiales y técnicas, la plata en su color es el metal preferente, combinado al interior del luneto con un sobredorado al fuego realizado mediante amalgama de mercurio. Desde el punto de vista constructivo, fue confeccionada a partir de chapas de plata forjadas a martillo. De igual forma, los sistemas de ensamblaje son la soldadura, un vástago central, tornillos, tuercas y espigas trabadas mediante una presilla para la fijación de elementos decorativos. Algunos detalles fueron realizados con la técnica de fundición a la cera perdida como los querubines de carácter escultórico. En torno al luneto observamos rayos caídos y ráfagas cortadas en sesgo, nubes, vides y espigas. En añadidura, vidrios en color asemejando piedras preciosas y semipreciosas fueron engastados en el remate o colofón en forma de cruz latina y colocados alrededor del viril.

 

Esquema con las partes de una custodia

 

En cuanto a las tendencias estéticas, destaca la incorporación de guías de laureles y hojas de acanto, detalles ornamentales relacionados al clasicismo que se afirmaría a partir del establecimiento de la Academia de las Nobles Artes de San Carlos, inaugurada en la Ciudad de México el 4 de noviembre de 1785 (MONTERO ALARCÓN, 2003). Como estilo artístico se distingue por su regreso a las formas clásicas, en una simplificación formal, por lo que también se conoce como neoclásico. Su desarrollo y evolución se produjo de acuerdo con una doble perspectiva, basada por un lado en la influencia de los modelos creados en los principales centros europeos (París y Londres) y, por otro, en la invención original de la que fueron capaces los plateros locales (PÉREZ GRANDE, 2011).

 

Siendo la custodia un objeto de uso sacramental, en lo iconográfico encontramos ornamentación relacionada a los símbolos eucarísticos como las espigas de trigo y la vid. Desplantando desde la base, una peana dividida en cuatro secciones con altorrelieves de símbolos de la Crucifixión: la escalera, la cruz, el manto y la lanza. Aparece el Libro de los Siete Sellos y el Agnus Dei o Cordero de Dios reposando sobre una nube. La última sección corresponde a los símbolos de la Pasión de Cristo: la columna, las varas, los azotes y la bolsa con los treinta denarios.

Marcas de la Plata 

 

Sobre la temporalidad, autoría y proveniencia, nos guiamos por el sistema de marcaje mexicano virreinal que imponía la estampación de cuatro punzones en las piezas de plata labrada: el de localidad, el de contraste, el de impuesto fiscal y el del platero. Esta práctica data de los tiempos del dominio de la Corona y se mantuvo, con sus variantes, años después de la Independencia. Sin embargo, y como estima la historiadora Cristina Esteras: a la praxis muy pocas veces sigue la teoría y, a pesar de ser mandatorio el marcaje, la mayoría de los objetos no lo presentan.

 

La custodia de la colección Arocena afortunadamente está marcada en la base y el luneto con el cuño o punzón del ensayador mayor de la Ciudad de México: Cayetano Buitrón, reconocible por las siglas “BTON” y en activo entre 1823 y 1843. Su marca era garantía del metal empleado y su autoridad derivaba de la Casa de Moneda. Asimismo, tiene la M coronada como toponímico de la localidad de manufactura y el águila con las alas explayadas como prueba del pago fiscal.

 

Nouvelle Iconologie historique (1768)
Bibliothèque National de France

 

En este periodo, la marca de localidad de México va a experimentar varios cambios, primero en cuanto a la tipología de corona que la timbra, y posteriormente, tras la Independencia, con la sustitución de este símbolo real por una “o”. Se han encontrado piezas como esta custodia con la M coronada y punzonadas por Buitrón contemporáneas a otras marcadas por él, pero con la “o” sobre la M, indicativo de que Buitrón fue el encargado de cambiar el cuño tras la Independencia, sustituyendo la corona real por la “o”. También la marca de impuesto fiscal va a evolucionar desde el león rampante, a el del águila de alas explayadas o el águila sobre el nopal. (MIGUÉLIZ VALCARLOS, 2014)

 

Notamos así que, mientras que la Independencia forjó transformaciones dramáticas en la sociedad y en la política mexicanas, muchos aspectos del aparato administrativo virreinal se mantuvieron como parte del nuevo Estado que comenzó a surgir en la década de 1820. Gran parte de la estructura burocrática de antaño continuó ejerciendo sus funciones en el efímero Imperio iturbidista que pronto daría paso a la Constitución de 1824 y así, a la república federal.  

 

San Pascual Bailón en Virgen de Guadalupe con santos
México, principios siglo XIX

Óleo sobre tela
(Detalle)

 

La temprana república mexicana sufrió un embate militar tras otro. Después de la guerra de Independencia siguieron las intervenciones extranjeras, la guerra por Texas (1836), la invasión de México por Estados Unidos (1846-1848) y la ocupación francesa (1863-1867), por no hablar de las guerrillas y guerras regionales. La inestabilidad mermaría poco a poco el anterior poder de la Iglesia, su fortuna y la economía en general. Los cambios en el gusto y las modas, aunado al empobrecimiento y las fundiciones obligaron al desprendimiento y desaparición de la mayor parte de los objetos en plata labrada. Es gracias a la dedicada labor de los coleccionistas que los restos de un antiguo esplendor se han salvaguardado y encauzado para su goce público en las salas del museo.

 

Fuentes para el clasicismo

 

Nouvelle Iconologie historique o Nueva iconología histórica (1768) de Jean-Charles Delafosse (1734 – 1789) fue posiblemente el álbum de diseños neoclásicos de mayor difusión e influencia entre los plateros de su época tanto en Europa como en México. Pueden observarse láminas con ilustraciones que sirvieron de inspiración para objetos de platería litúrgica y civil.

 

Obras relacionadas de la colección Arocena

 

San Pascual Bailón en Virgen de Guadalupe con santos (detalle)

 

El santo aragonés se muestra portando el hábito franciscano y en adoración al Santísimo Sacramento, aquí representado por una custodia resplandeciente. Desde su infancia dio muestras de profunda devoción hacia la Eucaristía y en su adultez, fue defensor del dogma. Beatificado en 1618 y canonizado en 1690, su culto se difundió ampliamente en España y América.

 


 

Bibliografía

MIGUÉLIZ VALCARLOS, I. (2014). Platería iberoamericana del siglo XIX en Guipúzcoa. Aurea Quersoneso. Estudios sobre la platería iberoamericana. Siglos XVI-XIX. (pp. 479 - 503). Oporto: Universidade Católica Portuguesa/Universidad de León/CONACULTA-INAH.

MONTERO ALARCÓN, A. (2003). El resplandor de lo sagrado. In Museo Nacional del Virreinato. La vida y la obra en la Nueva España (pp. 233-250). México: Asociación de Amigos del Museo Nacional del Virreinato/BBVA Bancomer/ INAH.

PÉREZ GRANDE, M. (2011). La platería religiosa de la Real Fábrica de Martínez en el área castellana. En El aragonés Antonio Martínez y su fábrica de platería en Madrid (pp. 161-195). Madrid: Museo de Historia de Madrid .

VON MENTZ, B. (2010). La plata y la conformación de la economía novohispana. En S. Kuntz, Historia económica general de México. De la colonia a nuestros días (pp. 113 - 142). México: Colmex/Secretaría de Economía.

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