La Mano Poderosa

La Mano Poderosa
México, hacia 1880
Óleo sobre lámina
58.4 x 44 cms.

Donación de Peggy y Francisco Balderrama

Procedencia: Regalo al matrimonio de Peggy y Francisco Balderrama de parte del ingeniero José Tomás Ocampo y su hermano Mauricio, hacia 1970. Donación al Museo Arocena con fecha de entrada el 27 de septiembre del 2006.

Por: Adriana Gallegos Carrión

El tema de esta imagen devocional pintada hacia finales del siglo XIX, procede de una iconografía cristiana de gran antigüedad y larga duración: el árbol de Jesé o la genealogía de Cristo. Posados sobre los dedos de la mano extendida de Cristo que ostenta en la palma las llagas relacionados a la crucifixión, aparece el niño Jesús flanqueado por sus padres, la virgen María y San José; y sus abuelos, santa Ana y san Joaquín. Preside en la parte superior, Dios Padre en un rompimiento de gloria flanqueado por un ángel a cada lado. Al pie, observamos a san Francisco de Asís y san Francisco de Paula, ambos en actitud orante y sufriente. El símbolo de lo siete corderos que abrevan de la sangre de Cristo, deriva del Apocalipsis de san Juan y está relacionado al lenguaje simbólico de las alegorías eucarísticas. La obra está pintada al óleo en un soporte hecho de lámina metálica, frecuentemente asociado a la pintura popular mexicana y los exvotos de agradecimiento durante el siglo XIX.

Las imágenes de la Virgen, Cristo o los santos traídas de Europa desde el siglo XVI, fueron frecuentemente adaptadas de manera local en las representaciones pictóricas realizadas en el continente americano. Poco a poco, las adaptaciones regionales conformaron así un amplio y variado repertorio visual que es muestra del cómo los pintores mexicanos fueron capaces de tomar diferentes iconografías del mismo motivo, seleccionar objetos similares y símbolos relacionados, para crear temas que resultarían ser únicos en el contexto hispano y que, con el paso del tiempo, se volverían mucho más complejos gracias a la influencia de las devociones populares. Tal es el caso de esta pequeña pintura al óleo titulada La mano poderosa y que ahora pertenece a la colección Arocena, gracias a la generosa donación de un particular.

Es difícil estimar con exactitud su temporalidad, debido a que la producción de este tipo de pinturas devocionales fue sumamente abundante desde inicios del siglo XIX, alcanzando su punto más alto de difusión hacia 1880, para decaer significativamente durante el siguiente siglo, casi desapareciendo en las primeras décadas del XX.[1] También desconocemos el nombre del pintor, lo que no es extraño, debido a que en muchas ocasiones este tipo de obras no eran firmadas. Podemos suponer, sin embargo, que la obra fue adquirida por una comisión directa o bien, comprada a un pintor de imágenes más o menos establecido. En cualquier caso, al mirar detenidamente La mano poderosa, notamos que el autor aplicó la pintura al óleo con delicadeza y habilidad. Su paleta es limitada, pero el uso imaginativo: advertimos rojo, verde, azul, negro, blanco, siena y sus variaciones.  Los detalles han sido reproducidos de manera acuciosa: los rostros de los personajes, aunque genéricos, son expresivos. Observamos suavidad en los trazos, transparencias y empastados bien logrados, y aunque en general acusa una cierta inocencia en la resolución de la perspectiva y del volumen, se trata de una obra realizada por un autor que claramente no es ningún principiante. Nuestro artista seleccionó como soporte una lámina metálica, material asociado a la pintura popular mexicana y los exvotos de agradecimiento.

 

 

Mano poderosa o Las cinco personas (detalle)
Anónimo mexicano, siglo XIX
Óleo sobre lámina (posiblemente hoja plateada)
Brooklyn Museum

 

En cuanto a lo iconográfico, incorporó elementos simbólicos complejos, procedentes de iconografías que datan de tiempos anteriores a la hechura de esta obra y que fueron de larga duración para la cristiandad. El tema central de la mano poderosa, tal como lo vemos aquí manifestado, hizo precisamente su aparición en la pintura mexicana a partir del siglo XIX y en vinculación a otro motivo más antiguo y relacionado a la familia de Jesús, el conocido como los cinco señores. Asimismo, en la mano encontramos interesantes paralelos entre distintas iconografías, unas relacionadas a la genealogía de Cristo -como es el caso de los cinco señores-, y otras, enlazadas a motivos alegóricos de carácter pasionario y eucarístico como la vendimia mística o la sangre preciosa de nuestro señor Jesucristo.[2]

 

En esta obra en particular, detengámonos a observar en la parte superior al niño Jesús flanqueado por sus padres, la virgen María y San José; y a sus abuelos, santa Ana y san Joaquín. Preside en la parte superior, Dios Padre en un rompimiento de gloria con un ángel a cada lado y dirigiendo su mirada hacia la familia terrenal de Cristo. Este conjunto aparece primeramente representado en la iconografía de los cinco señores que, a su vez, proviene de otras representaciones de la familia de Jesús en el arte cristiano, como son la santa parentela o el linaje de la Virgen, ambos con origen en fuentes del siglo XV. La representación de la santa parentela adquirió popularidad en Europa desde el siglo XVI y posteriormente en la Nueva España, donde fue muchas veces replicada en distintas versiones como es el caso específico regional de los cinco señores.

 

 

Jan Wierix (1544-1625)
El árbol de Jesé (detalle), 1573
Grabado a partir de Peter van der Borcht (1530-1613)
Publicado en Amberes por Christoph Plantin. Rijksmuseum
El árbol de Jesé representa la genealogía de Cristo desde la figura de Jesé, padre de David y antepasado de Salomón.

 

Concretamente en esta pintura, una fuente iconográfica es el árbol de Jesé o la genealogía de Cristo. A partir de la profecía: una rama saldrá del tronco de Jesé, un brote surgirá de sus raíces (Isaías 11:1) se muestra a Jesé, el padre de David y antepasado de Salomón, sentado o reclinado al pie de un tronco. De su cuerpo se desprenden las ramas con los ancestros de la Virgen, es decir, los reyes de Israel. Con orígenes desde la Edad Media, en la Europa del siglo XV estas imágenes enfatizaron la presencia de María. Para el siglo XVI, se enfocaron en su Inmaculada Concepción.

Por su parte, la investigadora Gloria F. Giffords considera que el motivo de la mano extendida y estigmatizada podría estar enlazado a la Orden Franciscana debido a la propia estigmatización de san Francisco de Asís quien recibió de Cristo las señales de la Pasión en palmas de pies y manos.[3] Esta sugerencia es relevante considerando que, en la obra que nos ocupa, el pintor representó  a Francisco en el extremo inferior izquierdo, en actitud afligida y orante; al tiempo que, en el extremo opuesto, pintó a san Francisco de Paula, personaje cercano a la orden franciscana y fundador a su vez de la Orden de los Mínimos.  Existiría la posibilidad que el simbolismo de la mano de Cristo podría haberse integrado a la iconografía de la mano poderosa por influencia franciscana, sin embargo, en este caso en particular nos inclinamos a que la inclusión de ambos santos responde a la petición del patrono de la obra en concordancia a sus devociones particulares, esto debido a que en otros ejemplos de la misma iconografía es infrecuente la representación hagiográfica.

 

 

Mano poderosa (detalle)
Donciano Aguilar México, 1871
Óleo sobre hojalata
El Paso Museum of Art
En esta representación particular, es posible ver los símbolos pasionarios a la izquierda de los corderos bebiendo del cáliz.

 

Acerca de los temas pasionarios, fue a partir del siglo XVII que la representación pictórica de las alegorías de la sangre de Cristo se hizo más frecuente en Europa, un fenómeno que posteriormente alcanzaría también a las expresiones pictóricas del culto en el continente americano.[4] La adición de la mano de Cristo y de símbolos relacionados a la Pasión apoyaría por lo tanto nuestra apreciación inicial de que la mano poderosa es un tema que además de ser genealógico, también es pasionario y eucarístico.  Al mostrar el cáliz con la sangre de Cristo, esta iconografía toma así elementos que encontramos en grabados y pinturas de un tema anterior al siglo XVI y conocido como la vendimia mística. En pinturas y grabados europeos se representa a Cristo con la cruz a cuestas, de pie sobre un lagar, en el que se concentra la sangre que mana de sus heridas.[5] Alegorías semejantes donde el fruto de la vid se convierte en el vino consagrado, serían tratadas posteriormente en el mundo hispánico bajo la iconografía de la sangre preciosa de nuestro señor Jesucristo. La adición de los siete corderos abrevando del cáliz al pie de la imagen, provendría del Apocalipsis de san Juan donde se menciona el libro de los siete sellos en el que cada uno de ellos ostenta las letras iniciales de los siete sacramentos. Si bien, en este caso no aparece el libro representado, en otras imágenes pictóricas de la misma iconografía está incluido, de esta manera, se resumiría la alegoría sacramental y eucarística representada en La mano poderosa.  

 

 

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Técnica: Óleo sobre lámina

 

Todo indica que las primeras pinturas realizadas sobre lámina metálica de cobre fueron hechas en Italia, hacia 1530.[6] La técnica posteriormente se divulgó por otras regiones europeas, donde encontramos valiosos ejemplos sobre todo en la pintura flamenca. Sin embargo, la historia de este tipo de obras es mucho más amplia en lo temporal y lo geográfico. Para el siglo XVII, en la Nueva España, los pintores ya practicaban la técnica del óleo sobre lámina de cobre. Posteriormente, los adelantos técnicos en la maleabilidad de los metales y sus aleaciones permitieron que en el breve periodo que nos ocupa del siglo XIX, la abundancia de láminas pintadas como La mano poderosa fuera notable. Esto podría estar parcialmente relacionado a la abundancia y accesibilidad de los soportes fabricados de manera industrial, así como al surgimiento de nuevas formas de religiosidad privada que motivaron la comisión y adquisición de imágenes y devociones reservadas para el culto en los altares domésticos mexicanos.

 

Obras relacionadas en la Colección Arocena

 

 

Retablo La sagrada parentela
España, siglo XVI

Temple dorado y policromado sobre tabla
Encuéntrala en CASA HISTÓRICA AROCENA

 

El círculo familiar de Cristo ha sido representado de distintas maneras en el arte cristiano. En la pintura de la izquierda reconocemos al matrimonio formado por Alfeo, llamado también Cleofás y primo hermano de José, con su esposa María de Cleofás, emparentada a su vez con la Virgen. Los rodean sus hijos, futuros discípulos de Cristo: Santiago el menor, Judas Tadeo, Simón y José Barsabás, “el Justo”.  En la pintura de la derecha, los esposos Zebedeo y María Salomé, familiar de la Virgen. Los acompañan sus dos hijos: Santiago el Mayor y Juan, autor de uno de los cuatro evangelios, tres epístolas y El Apocalipsis. Ambos se convertirían posteriormente también en discípulos de Cristo. Esta iconografía en particular, caería en desuso tras las recomendaciones emanadas del Concilio de Trento (1545 – 1563), lo que permite datarla como necesariamente anterior al siglo XVII.  

 

 

 

 

 

 

 

 

[1] GLORIA FRASIER GIFFORDS. Mexican Folk Retablos. Revised Edition. University of New Mexico Press. Alburquerque: 1992. Pág. 2

[2] JACINTO QUIRARTE. “Los cinco señores and La mano poderosa. An iconographic study” en Art and Faith in Mexico. The Nineteenth Century Retablo Tradition. Elizabeth Netto Calil Zarur y Charles Muir Lovell editores. University of New Mexico Press. Alburquerque, 2001. Págs. 79 -89

[3] GLORIA FRASIER GIFFORDS. Op.Cit. Págs, 28-29.

[4] ROGELIO RUIZ GOMAR. “La eucaristía” en Arte y mística del barroco. CONACULTA. México: 1994. Págs. 209 – 217.

[5] JAIME MORERA. “La eucaristía. Símbolo y síntesis del dogma católico” en Parábola novohispana. Cristo en el arte virreinal. Fomento Cultural Banamex. México: 2000.

[6] CLARA BARGELLINI. La pintura sobre lámina de cobre en los virreinatos de la Nueva España y del Perú. Anales del IIE – UNAM, Números 74 – 75. México:1999. Pág. 79

 

 

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Bibliografía

 

CHORPENNING, JOSEPH F., JOSEPH P. PETERS, RUTH PRENTISS PETERS, NANCY HAMILTON, & CHRISTOPHER WILSON. (1994). Mexican Devotional Retablos from the Peters Collection. Philadelphia: St. Joseph’s University Press.

BARGELLINI, CLARA. La pintura sobre lámina de cobre en los virreinatos de la Nueva España y del Perú. Anales del IIE – UNAM, Números 74 – 75. México:1999. 

GIFFORDS, GLORIA FRASER. (1992). Mexican Folk Retablos. Revised Edition. Albuquerque: University of New Mexico Press. [original edition published in 1974 by University of Arizona Press].

ZARUR, ELIZABETH NETTO CALIL, AND CHARLES MUIR LOVELL, Eds. (2001). Art and Faith in Mexico: The Nineteenth-Century Retablo Tradition. Albuquerque: University of New Mexico Press.

GLORIA FRASER GIFFORDS, YVONNE LANGE, VIRGINIA ARMELLA DE ASPE, MERCEDES MEADE (1991). The Art of Private Devotion: Retablo Painting of Mexico. Intercultura/Meadows Museum, Southern Methodist University.

ROGELIO RUIZ GOMAR (1994). “La eucaristía” en Arte y mística del barroco CONACULTA. México. 

JAIME MORERA (2000) “La eucaristía. Símbolo y síntesis del dogma católico” en Parábola novohispana. Cristo en el arte virreinal Fomento Cultural Banamex. México.

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